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Trabajar para aprender: Mentoría para atraer, fortalecer y retener talento en el sector legal



Cuando yo estaba más o menos en segundo año de derecho, me dijeron que tenía que comenzar a trabajar pronto ya que de lo contrario es difícil conseguir trabajo en nuestro sector en Costa Rica.


Recuerdo ver a los estudiantes mayores en la Facultad, que siempre venían en ropa más elegante a la Universidad porque después se iban al trabajo. La verdad los admiraba, trabajar y llevar tantas materias al mismo tiempo no es fácil y no lo veía sucediendo para mí en el corto plazo.

De repente algo cambió y me decidí a empezar a buscar un trabajo como asistente. Había muchos avisos de trabajos en la fotocopiadora. Todos tenían una lista más o menos extensa de requisitos para acceder al puesto. Inglés, buena presentación personal, saber trabajar bajo presión, muchas veces licencia B1 y carro propio…


Finalmente, conseguí un puesto de asistente en una firma legal pequeña, familiar. Cuando fui a la entrevista, de lo que más recuerdo es que me dijeran: “¿estás en 2do año? Sí, a esa edad uno no sabe nada.” En efecto, ¡cuánta razón tenían!


Esa primera experiencia fue la más enriquecedoras que he tenido trabajando en firmas legales. Los abogados que trabajaban ahí son personas que se preocupaban por el avance de los asistentes, que cada día supieran y conocieran más. Realmente, fueron mis primeros mentores, y eso fue importantísimo para mí.

El concepto de mentoría

Cada miércoles teníamos “clases”. Uno de los abogados compartía sus perspectivas respecto de algún tema de la profesión o de lo que veíamos en el día a día que nos pudiera servir.

Mi jefe, me sentaba en su oficina y me hablaba sobre marcas, de lo que más hacíamos. Me capacitó con lo esencial antes de hacer mi primer escrito, y siempre me corregía con paciencia. 10 años después puedo decir que sus enseñanzas en este tema perduran hasta hoy.

Si bien estas acciones no formaban parte de un programa estructurado, sí que tenían un origen claro: incrementaban la calidad del trabajo de todos por medio de la enseñanza, y por ende de la firma y la satisfacción del cliente. Además, nos sentíamos que realmente se estaba cumpliendo el objetivo por el cual decidimos empezar a trabajar a la vez que estudiábamos. Aprendimos, y mucho.

Una definición de “mentor” que me gusta mucho es:


"A mentor is someone with knowledge and experience in your desired field. They're willing to share this knowledge with you to help you achieve your goals. A mentor should be someone who has achieved the level of success that you envision for yourself. It's someone who can challenge you and push you in ways other people can't."


Lamentablemente, no todas las personas jóvenes que trabajan en firmas legales pueden decir que tienen un verdadero mentor. Las personas que trabajan como abogados independientes, posiblemente menos. El aprendizaje se adquiere de “echarse a las aguas abiertas” y aguantar lo que se venga, muchas veces sin ayuda o respaldo de ese superior.

¿Qué podemos hacer?


La mentoría es necesaria para poder avanzar en términos tanto de conocimiento como prácticos. Es un factor que fortalece el talento humano de una empresa, y también se puede convertir en un arma exitosa de atracción del mismo.

¿Cuáles son algunas acciones que abogados/as y organizaciones pueden realizar en esta dirección?

  • Programa de mentoría para asistentes recién ingresados. Cuando entra un nuevo asistente legal, asignarle un mentor o “hermano mayor” que le enseñe el teje y maneje de la organización.

  • Programa de capacitación del talento. Poner en práctica de forma permanente reuniones de capacitación sobre diferentes temas relacionados al quehacer de la firma.

  • Patrocinio de asistencia a charlas académicas y cursos relacionados al quehacer de los asistentes y abogados, inglés legal, comunicación oral y escrita, entre otros.

  • Al momento de publicar una vacante de abogado o asistente, comunicar no solo lo que se solicita de la persona, sino también lo que la organización ofrece por su avance profesional. Hoy en día los jóvenes queremos trabajar en lugares donde nos sentimos apreciados como talento.

  • En el momento en que asistimos a una entrevista, tratemos de analizar los valores que rigen en esa organización y si se alinean a las metas de crecimiento personal y profesional que tenemos.

  • Hay que ser un buen “mentee”. Recordemos que también nosotros como abogados y asistentes debemos ser “coachable” , trabajar con humildad y hacer espacio para nuestro propio crecimiento.

Podemos conversar en una sesión 1:1 sobre cómo abordar los obstáculos en este sentido para el avance de su carrera como abogados/as. También, si ven que en su lugar de trabajo hay espacio para formar un programa más estructurado de mentoría y necesitan ayuda, no duden en contactarme.

¿Cuál ha sido su experiencia en este tema? ¡Los leo en los comentarios!

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